Embarazo y Nacimiento Eutónico

Trabajo con el Método Frida Kaplan Embarazo y Nacimiento Eutónico desde el año 2005. El trabajo del Embarazo y Nacimiento eutónico Método F.K. es un aprendizaje para la pareja, la embarazada y quien la acompañe. El tener seguridad de lo que uno quiere ayuda a elegir cómo uno quiere recibir a su hijo, a poder elegir al médico, a partir de contactarse con uno, con el bebé, con su pareja.

No fue mi primer acercamiento al trabajo con embarazadas pero sí, conocer este Método, fue encontrar la actividad que me parece la más apropiada para que las embarazadas, junto a su pareja o solas, puedan estar en el embarazo aprendiendo a transitarlo en contacto consigo, pudiendo atravesar miedos, dolores, risas, alegrías, tristezas y todos los estados de ánimo que acompañan esta etapa.

Método Frida Kaplan Embarazo y Nacimiento Eutónico - texto de Frida Kaplan

El Método Frida Kaplan, Embarazo y Nacimiento Eutónico propone un aprendizaje en la observación del cuerpo, si bien el trabajo es corporal, la ampliación de la conciencia se produce en todas las áreas del ser.

El objetivo del Método es la aplicación de este aprendizaje durante el proceso de gestación para favorecer:

  • El Contacto con uno mismo
  • El Contacto con la pareja
  • El Contacto de ambos con el bebé
  • La conciencia vivencial del espacio por donde pasará el bebé para nacer
  • La participación del padre
  • Aliviar zonas de dolor propias del embarazo
  • Saber qué hacer en el momento de las contracciones dolorosas
  • Elevar el umbral del dolor
  • El uso de la mirada interna
  • Incorporar la emisión del sonido de la «O» que facilita la modificación del tono psíquico-físico
  • Aprender a “pujar sonriendo”
  • Que el padre o quien acompañe en ese momento sepa cómo hacerlo

El contacto con uno mismo, con la pareja y de ambos con el bebé

El contacto es un fenómeno que existe, normalmente, en estado inconsciente y que se refuerza dirigiendo la atención hacia la zona a contactar. Llamamos "contacto" a la forma de dirigir la conciencia. Posibilito el aprendizaje para poder aplicarlo durante el embarazo: con uno mismo, con la pareja y, ambos, con el bebé, simultáneamente o por separado en el momento en que cada uno lo decida. Estar en contacto posibilita establecer una relación viva. Existe una vida prenatal y el ser que en este período recibe amor y la contención de sus padres, tendrá después una mejor calidad de vida. Vivir en contacto es poder vivir con amor. El Dr. Thomas Verny y John Kelly explican en el libro «La vida secreta del niño antes de nacer» que el vínculo posterior al nacimiento es la continuación de un proceso vinculante que había comenzado mucho antes en el útero. Lo único que el niño intrauterino quiere es un poco de amor y de atención. Si los recibe, todo lo demás, incluido el vínculo, se produce espontáneamente. Gerda Alexander, la madre de la Eutonía, dijo: «la habilidad inconsciente de hacer contacto es innata. Primero es manifestada en la relación madre-niño, la facultad de volverse uno, como el bebé con su madre, puede ser aprendida y experimentada».

La Conciencia Vivencial del espacio por donde pasará el bebé para nacer

La condición femenina lleva implícita la posibilidad de concebir, engendrar y parir. Nuestra anatomía está preparada para cumplir esa función. Lamentablemente, en las grandes ciudades suele privilegiarse un exagerado conocimiento teórico que con frecuencia se produce en detrimento de la conexión con el propio cuerpo.

Al realizar un aprendizaje corporal de autoconocimiento, se puede aprender a sentir el espacio por donde pasará el hijo al nacer, constatar las dimensiones óseas de ese lugar, realizar trabajos para aflojar la tensión de las partes blandas y observar que cuando eso sucede el mencionado espacio se modifica y el sentimiento de "seguridad" del "sí puedo" se instala. Estas emociones ayudan a contrarrestar el miedo paralizador en la tarea del parto.

Poder entender que todo este aprendizaje es un aprendizaje a habitarse. Es también un aprendizaje a entender que lo que una embarazada / pareja embarazada busca es un bebé y que éste nazca de una forma respetada. ¿Qué quiero decir con esto? Esto no quiere decir que sólo puede nacer por vía vaginal, sino que el nacimiento sea respetado y como se necesite en el momento. Si es necesaria una cesárea para que la mamá y el bebé estén bien, bienvenida la cesárea. Para esto hay que buscar un médico o equipo médico en el que uno confíe y darse tiempo para encontrarlo. El tener seguridad de lo que uno quiere ayuda a elegir como uno quiere recibir a su hijo, poder elegir al médico, a partir de contactarse con uno, con el bebé, con su pareja.

La Participación del Padre

Los años de actividad en el acompañamiento a las parejas embarazadas me permitieron observar que los varones que están presentes durante el embarazo, realizando junto con la madre el aprendizaje de "contacto conciente", tienen después el comportamiento de "padre presente", un padre que sostiene, contiene y acompaña el crecimiento físico y afectivo de su hijo. Cuando la pareja realiza el aprendizaje corporal que propone el Método, el papá constata que es mucho lo que puede hacer desde el "toque" para acompañar y contener a su mujer y a su hijo.

El papá comprueba mediante los distintos trabajos de contacto la respuesta inmediata del bebé que con sus movimientos le informa sus sensaciones, y también recibe la devolución de su mujer que a través de la palabra le comunica que el toque eutónico, realizado por él, la contiene, la hace sentir acompañada y le despiertan sensaciones de seguridad. El sentimiento amoroso crece cuando el hombre siente que puede estar presente y tener un comportamiento activo durante el período de embarazo y luego durante el trabajo para el nacimiento del hijo

Aliviar zonas de dolor propias del embarazo

Existen las molestias o dolores "propios" del embarazo. Solemos escuchar a las embarazadas decir “me duele la cintura, se lo dije al médico y me contestó: estás embarazada, después del parto se te va a pasar”. Las molestias normales durante el embarazo son contempladas por el Método, y existe una actividad corporal específica para cada una de estas dolencias. La propuesta es habitar el espacio dolorido, ocuparlo con la atención, y constatar el grado de tensión instalado en ese espacio interno y tomar la decisión de hacer contacto con ese dolor con la intención de soltarlo. Culturalmente hacemos lo contrario, frente a la presencia dolorosa tensamos y fijamos el dolor... y el dolor se instala. En cambio al modificar la actitud de retener por la de soltar se constata que las tensiones instaladas en la zona dolorida se distienden y el dolor cede

Elevar el umbral del dolor

Nuestra cultura nos provee mucha información, pero no nos enseña a relacionarnos con el dolor. Contrariamente a esto, frente a la mínima presencia dolorosa todo nuestro ser (cuerpo y mente) se tensa, se cierra. Junto a la sensación de dolor aparecen pensamientos paralizantes, inhibitorios, angustiantes. Inmediatamente, sentimos que el dolor se adueña de nosotros y los "no puedo", "no voy a poder", "no podré", se instalan en nosotros.

Sin embargo, es posible aprender del dolor. Estamos en condiciones de aprender a modificar el comportamiento que nos lleva a retener y reemplazarlo por el de soltar el dolor. Esta actividad de hacer contacto con el dolor y constatar cómo el mismo se mitiga cuando la tensión se afloja, posibilita la vivencia de "enfrentarlo" y, así, elevar el umbral del dolor. El miedo al dolor, el fantasma del dolor, se aleja porque lo vivido conecta con una nueva realidad: "pude soportar un dolor muy intenso". Ese "pude" deviene en "si pude con éste, también podré con las contracciones del parto". Existen trabajos puntuales para este aprendizaje.

El uso de la mirada interna

El momento social-histórico actual posibilita que, simultáneamente con el crecimiento de la comunicación cibernética y un mayor contacto con el mundo, nuestra mirada externa se potencie, esperando que nos indiquen lo que debemos hacer. Nuestra cultura (o sociedad) nos alienta a copiar, a seguir una moda, a vivir con esta mirada externa muy despierta, buscando la aprobación del otro. Cuando se realiza el trabajo de parto con la mirada externa muy alerta y pendiente de la opinión del médico, de la partera o de cualquier otro profesional, se traslada la confianza a un otro. La inseguridad, el descontrol, la parálisis, el "no sé", el "no puedo", comienzan a dominar la situación de esa mujer. En cambio, cuando la mirada interna está activa y despierta, aumenta el contacto con lo que está sucediendo, se prioriza el nacimiento del hijo y cuando eso sucede, el dolor físico se convierte en un acontecer secundario. Además, permite realizar el trabajo de parto en contacto con la actividad que está realizando el hijo para nacer. La mirada interna permite un mayor contacto con el "verdadero conocimiento" con esa parte nuestra "que sabe" y está comprobado que cuando se está en contacto con uno mismo, surge creativamente lo que se debe hacer.

Embarazos múltiples

Esta actividad facilita a las embarazadas de mellizos o trillizos, llegar más a término con el embarazo, porque las actividades permiten hacer más lugar en el hábitat de los bebés. Y también porque la mamá está más tranquila transitando el embarazo.

Emisión de la "O"

Michel Odent, en su libro "La cientificación del amor", nos explica que para traer un bebé al mundo, una mujer debe liberar un cocktail de hormonas (oxitocina, endorfinas, prolactina, HCTA, etc.) que se originan en el cerebro. Cuando una mujer está en trabajo de parto, la zona más activa de su cuerpo es su cerebro primitivo (el hipotálamo, la glándula pituitaria, la hipófisis, etc.). Estas estructuras cerebrales son las que compartimos con todos los otros mamíferos. El lenguaje científico moderno explica que cuando existen inhibiciones en el parto (o en cualquier otra experiencia sexual), éstas se originan en el otro cerebro, que está muy desarrollado en los humanos, el "neocortex".

El lenguaje de los fisiólogos puede también ayudar a interpretar un fenómeno muy conocido por los profesionales que asisten en el parto y también por algunas mamás: en un nuevo estadio del parto, ellas dan la impresión de desconectarse del mundo, de ignorar lo que sucede a su alrededor, de olvidar lo que aprendieron o leyeron, como si estuvieran "en otro planeta". Este cambio de estado de conciencia puede ser interpretado como una reducción de la actividad del neocórtex. Esta reducción de la actividad del cerebro del intelecto (el neocórtex) representa el aspecto más importante de la fisiología del parto en el plano práctico. La mujer que da a luz tiene necesidad de estar protegida de todas las estimulaciones de su neocórtex. La mayoría de las mujeres que viven en ciudades, que poseen una importante información cultural, inmersas en el stress, alejadas de la naturaleza, transitan el embarazo leyendo todas las publicaciones que encuentran alimentando, de esta manera, su neocórtex, con la ilusión y la esperanza que toda esa información les permita tener un parto natural.

Según lo explicado por Michel Odent, recurrir en el momento del parto a conocimientos aprendidos por el intelecto tiene a inhibir el proceso del nacimiento. El Método apunta a un trabajo vivencial y propone para ello la emisión del sonido "O". En la etapa del embarazo facilita la conexión de la cavidad bucal con la pélvica. Facilita la toma de conciencia de la pelvis, permite vivenciar el piso de la pelvis y el espacio por donde sale el bebé. Ayuda a los padres a conectarse con el bebé. Además este sonido se convierte en un elemento conocido para él, que lo contiene y tranquiliza inclusive después del nacimiento. Actúa sobre las partes blandas, fundamentalmente, en el espacio donde habita el bebé, modificando la rigidez, la circulación, la respiración superficial y los espacios apretados como consecuencia de posibles tensiones, tanto la mamá como su hijo perciben el cambio inmediatamente. Al emitir el sonido, el diafragma se activa sin esfuerzo, puede liberarse y, por ende, se modifica el volumen del tórax y el espacio del suelo pélvico. Durante el periodo de dilatación, emitiendo este sonido durante las contracciones, la madre tiene una participación activa en este proceso, alejándola del descontrol. El padre, con la emisión de la "O", transmite energía y acompañamiento a la madre y al bebé. La «O» facilita la dilatación del cuello uterino y permite la relajación del piso de la pelvis. Además es un recurso importante porque facilita ampliar la conciencia del espacio por donde pasará el bebé para nacer

Aprender a pujar sonriendo

Esta actividad organiza el pujo. Al pujar sonriendo, (con los labios bucales y los vaginales) el diafragma se mantiene firme y junto con la musculatura abdominal adquieren el tono preciso para pujar. El Método está destinado a mujeres y parejas embarazadas, interesadas en aprender a incrementar el contacto, ampliar la conciencia y aumentar la confianza en ellos mismos.

¿Por qué el trabajo corporal cuando estás embarazada?

Este Método ayuda a incrementar el contacto, el contacto con uno mismo, con el otro y con el bebé. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con quién? ¿Qué quiere decir? Y ¿cómo se puede lograr?

Aprendiendo a escucharse a uno mismo, aprendiendo a percibirse. Estar presente, ”estar en uno mismo”, saber que a partir de esto uno puede decidir qué es lo que quiere o que otros no decidan por uno. Darse cuenta de: incomodidades, tensiones, molestias, saber que uno puede conectarse con éstas para después “superarlas”. Quizás aprender a no enojarse porque duele, ni cerrarse, quizás ni asustarse. Escucho esta frase: “los dolores me pertenecen”, ”son tan fuertes que no los puedo soltar y esto me enoja“. A lo largo de los años en este trabajo, me doy cuenta de que el enojo no permite soltar, haciendo que el dolor esté todo el tiempo presente. Hacer contacto con el dolor no es fácil, hay que estar dispuesto. Si te oponés al dolor, cerrás, tensionás; si hacés contacto con él, con intención de atravesarlo, las tensiones comienzan a soltarse

Estando en contacto le podés trasmitir a tu bebé que está en la panza principios, comportamientos, que consideres importante para su vida. Contacto con uno mismo para poder elegir. Elegir en la vida. Saber que uno puede no repetir lo que le enseñaron sino que puede elegir de acuerdo a sus sentimientos, pensamientos, emociones.

Al entrar en contacto con uno mismo nos podemos dar cuenta de que todos somos personas distintas y a partir de ahí también existe la posibilidad de “no pretender que el otro haga lo que yo quiero”. El “otro“, sea mi bebé, mi pareja, otro, tiene distintos gustos, otras necesidades, placeres, displaceres, que yo. Esto no es fácil es un aprendizaje que puede surgir desde la experiencia de entrar en contacto con uno mismo.